--¿También lleva a matar a la burrita?—le pregunté.
--Pues sí, señito, a mí no me sirve para nada.
--¿Entonces para qué dejó que se cruzaran su burros?
-- Ellos fueron los que se cruzaron. Ya ve usted como son los animales.
--Y ¿cuánto le van a dar por ella en el rastro? (ir al texto completo)
He aquí a mi alma despeinada y desnuda, con mis palabras o con
las de otros, repletas de sueños y de pesadillas en un papel virtualescrito con
tinta efímera... como nosotros.
10 septiembre, 2009
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