Escribir un diario

Hoy me di cuenta en las noticias de que la princesa Letizia, cuando se casó con el príncipe Felipe hace cuatro años (por eso estaba en las noticias) y pasó a ser parte del sui géneris mundillo de la realeza, decidió que iba a empezar a escribir un diario. Pero, como era obvio, no había terminado de contar su idea y ya se la habían sacado de la cabeza. Claro, Letizia es periodista, suponemos que escribir será uno de sus hobbies y de repente escribir algo tan cursi como "Mi vida de princesa: diarios de una periodista divorciada", sonaba a éxito total, al menos para disfrute de sí misma. Réquiem por un diario no nacido.

Por lo pronto, yo sigo también siendo periodista y aunque no me casé con ningún príncipe, sino con un sapito con cara de pez al que sigo besando además sin ganas de que se transforme en uno, decidí que voy a escribir un diario catártico -y cibernético-. Y no hay ningún rey cerca que pueda quitarme las ganas o decirme que es una mala idea. ¡Una ovación para quienes somos simplemente del populacho!

En fin, que así empieza mi blog personal, gracias a que el de mi queridísima Nancy Boom me sacó de un huequito emocional en el que me encuentro hoy. Es el de la Mechu que soy (apodo bien puesto por Randall gracias a mis usualmente despeinados pelos de la jupa) y la desnudez tan pública que pienso exponer aquí a partir de ahora. Quizá a veces sea útil: no peinarse y además darse el lujo de escribir en un blog lo que uno tiene dentro. Aunque el único objetivo sea ese: sacar de dentro los pensamientos y sentimientos despeinados. Convertirlos en letras. Y exhibirlas.

Comentarios

nancyboom dijo…
Anda... Exhibite a ver si superas las distancias, si nadas como tortuga en la Internet, a ver si extendes el cabello para amarrarnos las bocas, los brazos... Hace de araña tende redes, puentes, mata a esos bichos que hay dentro haciendo nidos.

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