Obama o el mesías en tiempos de crisis
Es inteligente, culto, interesante, no digamos guapo aunque sí atractivo, tiene una familia de revista, despidió a Bush con un abrazo al acompañarlo hasta el helicóptero que lo sacó para siempre -¡gracias, gracias!- de la White House, habla bien de sus oponentes, sonríe, no teme decir abiertamente que se niega a separarse de su Blackberry... en fin, digamos un hombre más o menos normal, quizá con un poco más de dinero, éxito y poder que algunos, pero dentro de lo aceptable como común de los mortales. Al menos, así deberíamos irlo aceptando. Ah bueno, sí, además es negro y eso sí que no es muy común en un presidente de Estados Unidos. De hecho, recuerdo aquellas palabras de un ex novio politólogo que en 1998 me dijo: Cuando vos y yo cumplamos 10 años de jalar, va a haber un presidente negro en la Yunai. Ajá. Salió gurú el muchacho. Aunque él y yo no viéramos juntos en CNN el triunfo de Obama.
Y en estos tiempos que corren, donde todos hablamos de crisis, nada mejor que un salvador, un alguien que nos devuelva la fe, que nos haga pasar la noche a -12 grados para esperar a verlo jurar sobre una Biblia. Nada mejor, en tiempos de crisis, que inventar un redentor, que mueva a las masas y las entretenga. Que les ofrezca soluciones y fotos de calendario.
Por eso es que esa imagen de nuevo mesías que la prensa, los activistas y mucho mundo en general le han - ¿le hemos?- impuesto al pobre tipo, es un peso heavy metal. Vamos a ver a partir de mañana, el día 2, como le va a Husseinito (así de cariño, como cuando tu padrino te dice tu segundo nombre, oh ironías del destino) cuando el resto del planeta se de un narizazo con su humanidad de carne y hueso, cuando pasen los festejos, las idolatrías y el show del milenio. Cuando el "personaje" Obama y la "persona" Obama se den de frente uno con el otro mientras todos los observamos en Fox, y nos decepcionamos y despotricamos porque no cerró Guantánamo, porque no hizo nada con Israel y Gaza en los primeros 100 días, porque no nos sacó de la crisis, ni nos pagó la hipoteca, ni acabó con la pobreza en África, ni liberó a los negros, los latinos y los árabes del racismo primermundista, ni le dio trabajo a todos los desempleados -incluidos los españoles-, ni acabó con la violencia de género, ni llevó la democracia a Irak...
Porque va a suceder, cosas menos, cosas más, pero sucederá que dejará de ser lo que fue hasta hoy. Esta no es la segunda venida de Jesucristo -aunque hoy en la toma de posesión se hablara más de dios que en todo el Evangelio- y aunque soy yo la primera en reconocer y en maravillarme por estar en el mundo mientras sucede este hecho histórico, también alzo mi voz (o mis letras), para decir que no, que no se puede así, que ni para él, ni para su país, ni para el resto de la Tierra es sana, ni justa, ni positiva esa máscara hollywoodense de héroe. Y hoy ya empezaron las críticas: que el discurso fue muy light, que trastabilló al jurar (a mí me pasó en la boda, serían los nervios... OH! OH! ¿A OBAMA TAMBIÉN LE PUDIERON DAR NERVIOS?), que esto, que aquello. Y vendrán más. Y algunos dirán "se los dijimos". Y esta servidora también lo criticará, por eso, no lo tengo en el altar del que cualquier día se nos cae.
Por eso, Obama querido, desde este mi humilde blog que nunca leerás, te hago mi propio homenaje. Te respeto y te admiro por lo que has hecho hasta ahora con y de tu vida, te felicito por ser la foto para la posteridad del primer presidente negro de Estados Unidos, por el logro que tu envestidura representa para los derechos civiles. Te doy mi enhorabuena por ser ante todo un símbolo de cambio, a mejor seguro, que peor que tu antecesor, ninguno. Y también te quito de encima la responsabilidad añadida a la que ya de por sí conlleva tu puesto, que algunos inconscientes te están poniendo en las espaldas, porque no se puede pensar que un solo ser humano va a poder arreglar lo que otros muchos han echado a perder durante años. Quizá crea ligeramente en tus buenas intenciones, pero al final, sos el presidente de Estados Unidos, hay cosas que pesan más que las intenciones.
Y aunque Bush fuera un genio destrozando, no lo hizo solo, por más que nos escudemos solo en él para no reconocer lo terrible de que fueron muchos detrás y alrededor suyo los que lo ayudaron. Como muchos detrás y alrededor tuyo serán los que definan tu camino como líder mundial (alguien ya lo dijo sabiamente: deberíamos haber votado todos y no solo los yankis). Así que te doy el beneficio de la duda: la de saberte simbólico y enorme, pero también humano y frágil. Así, seguramente no me decepcionaré cuando otros bajen la cabeza y lloren porque su Mesías era otro falso profeta. Porque era solo un ser humano.
Y en estos tiempos que corren, donde todos hablamos de crisis, nada mejor que un salvador, un alguien que nos devuelva la fe, que nos haga pasar la noche a -12 grados para esperar a verlo jurar sobre una Biblia. Nada mejor, en tiempos de crisis, que inventar un redentor, que mueva a las masas y las entretenga. Que les ofrezca soluciones y fotos de calendario.
Por eso es que esa imagen de nuevo mesías que la prensa, los activistas y mucho mundo en general le han - ¿le hemos?- impuesto al pobre tipo, es un peso heavy metal. Vamos a ver a partir de mañana, el día 2, como le va a Husseinito (así de cariño, como cuando tu padrino te dice tu segundo nombre, oh ironías del destino) cuando el resto del planeta se de un narizazo con su humanidad de carne y hueso, cuando pasen los festejos, las idolatrías y el show del milenio. Cuando el "personaje" Obama y la "persona" Obama se den de frente uno con el otro mientras todos los observamos en Fox, y nos decepcionamos y despotricamos porque no cerró Guantánamo, porque no hizo nada con Israel y Gaza en los primeros 100 días, porque no nos sacó de la crisis, ni nos pagó la hipoteca, ni acabó con la pobreza en África, ni liberó a los negros, los latinos y los árabes del racismo primermundista, ni le dio trabajo a todos los desempleados -incluidos los españoles-, ni acabó con la violencia de género, ni llevó la democracia a Irak...
Porque va a suceder, cosas menos, cosas más, pero sucederá que dejará de ser lo que fue hasta hoy. Esta no es la segunda venida de Jesucristo -aunque hoy en la toma de posesión se hablara más de dios que en todo el Evangelio- y aunque soy yo la primera en reconocer y en maravillarme por estar en el mundo mientras sucede este hecho histórico, también alzo mi voz (o mis letras), para decir que no, que no se puede así, que ni para él, ni para su país, ni para el resto de la Tierra es sana, ni justa, ni positiva esa máscara hollywoodense de héroe. Y hoy ya empezaron las críticas: que el discurso fue muy light, que trastabilló al jurar (a mí me pasó en la boda, serían los nervios... OH! OH! ¿A OBAMA TAMBIÉN LE PUDIERON DAR NERVIOS?), que esto, que aquello. Y vendrán más. Y algunos dirán "se los dijimos". Y esta servidora también lo criticará, por eso, no lo tengo en el altar del que cualquier día se nos cae.
Por eso, Obama querido, desde este mi humilde blog que nunca leerás, te hago mi propio homenaje. Te respeto y te admiro por lo que has hecho hasta ahora con y de tu vida, te felicito por ser la foto para la posteridad del primer presidente negro de Estados Unidos, por el logro que tu envestidura representa para los derechos civiles. Te doy mi enhorabuena por ser ante todo un símbolo de cambio, a mejor seguro, que peor que tu antecesor, ninguno. Y también te quito de encima la responsabilidad añadida a la que ya de por sí conlleva tu puesto, que algunos inconscientes te están poniendo en las espaldas, porque no se puede pensar que un solo ser humano va a poder arreglar lo que otros muchos han echado a perder durante años. Quizá crea ligeramente en tus buenas intenciones, pero al final, sos el presidente de Estados Unidos, hay cosas que pesan más que las intenciones.
Y aunque Bush fuera un genio destrozando, no lo hizo solo, por más que nos escudemos solo en él para no reconocer lo terrible de que fueron muchos detrás y alrededor suyo los que lo ayudaron. Como muchos detrás y alrededor tuyo serán los que definan tu camino como líder mundial (alguien ya lo dijo sabiamente: deberíamos haber votado todos y no solo los yankis). Así que te doy el beneficio de la duda: la de saberte simbólico y enorme, pero también humano y frágil. Así, seguramente no me decepcionaré cuando otros bajen la cabeza y lloren porque su Mesías era otro falso profeta. Porque era solo un ser humano.
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