Voto
Mañana votarán más de 100.000 ecuatorianos residentes en España en las elecciones de su país. Acabo de escuchar a una muchacha en las noticias, diciendo que va a votar "para que todo mejore en su país" y así tener "la posibilidad de regresar", ya que su razón para emigrar fue la falta de empleo, de trabajo, de condiciones de vida de calidad. Durante los días de las elecciones gallegas, el pasado marzo, estuvimos hablando del tema del voto emigrante en la redacción. Mi opinión, como extranjera (odio esa palabra, by the way) y como residente, es que quiero tener derecho a votar en mi lugar de residencia y no en el país en que nací.
Los casos son muchos y variados, tantos como las razones para emigrar. En mi caso, estaba bien donde estaba, y no fue, gracias a la vida, la necesidad económica la que me hizo venir a España, a donde aterricé por amor. También podría vivir en África por trabajo, en Australia por placer o en cualquier sitio de este planeta por la única razón de que me de la gana. ¿O es que tiene uno que quedarse anclado a un sitio solo porque el azar lo hizo nacer ahí? Amo mi país, lo extraño muchísimo y viviría feliz ahí también. Pero soy costarricense como podría ser tailandesa, ya que el lugar donde nací es una mera obra de la suerte. En cambio, el lugar donde vivo es resultado de mis propias decisiones, no importan los motivos, pero de mis decisiones al fin. Esa chica ecuatoriana podría haber decidido no emigrar, o hacerlo a otro sitio, al igual que yo. Me importa como esté Costa Rica porque ahí vive la gente que yo quiero y deseo que en mi tierra se viva bien. Pero si tengo que votar en un sitio, prefiero hacerlo en Galicia, donde tengo mi casa, mi familia, mi trabajo y mi vida. Donde están las calles por las que transito. Donde lo que otros decidan me afecta. Me gustaría tener poder de decisión, con mi voto, en las elecciones del gobierno de la Xunta a la que le pago impuestos, y no que un gallego que vive en Argentina hace 20 años lo tenga en mi lugar. Y sé que a muchos residentes extranjeros en Costa Rica les gustaría que no fuera yo la que eligiera a sus gobernantes, sino ellos, que a fin de cuentas, son los que se los tendrán que aguantar, a ellos y a las consecuencias de sus decisiones.
En definitiva, que quiero votar en el lugar en que decidí vivir y al que le aporto algo con mi paso por aquí, y no en el sitio cuya nacionalidad tengo por obra y gracia del azar.
Los casos son muchos y variados, tantos como las razones para emigrar. En mi caso, estaba bien donde estaba, y no fue, gracias a la vida, la necesidad económica la que me hizo venir a España, a donde aterricé por amor. También podría vivir en África por trabajo, en Australia por placer o en cualquier sitio de este planeta por la única razón de que me de la gana. ¿O es que tiene uno que quedarse anclado a un sitio solo porque el azar lo hizo nacer ahí? Amo mi país, lo extraño muchísimo y viviría feliz ahí también. Pero soy costarricense como podría ser tailandesa, ya que el lugar donde nací es una mera obra de la suerte. En cambio, el lugar donde vivo es resultado de mis propias decisiones, no importan los motivos, pero de mis decisiones al fin. Esa chica ecuatoriana podría haber decidido no emigrar, o hacerlo a otro sitio, al igual que yo. Me importa como esté Costa Rica porque ahí vive la gente que yo quiero y deseo que en mi tierra se viva bien. Pero si tengo que votar en un sitio, prefiero hacerlo en Galicia, donde tengo mi casa, mi familia, mi trabajo y mi vida. Donde están las calles por las que transito. Donde lo que otros decidan me afecta. Me gustaría tener poder de decisión, con mi voto, en las elecciones del gobierno de la Xunta a la que le pago impuestos, y no que un gallego que vive en Argentina hace 20 años lo tenga en mi lugar. Y sé que a muchos residentes extranjeros en Costa Rica les gustaría que no fuera yo la que eligiera a sus gobernantes, sino ellos, que a fin de cuentas, son los que se los tendrán que aguantar, a ellos y a las consecuencias de sus decisiones.
En definitiva, que quiero votar en el lugar en que decidí vivir y al que le aporto algo con mi paso por aquí, y no en el sitio cuya nacionalidad tengo por obra y gracia del azar.
Comentarios
Estoy de acuerdo que uno debería poder votar en un sitio en el que vive. Pero no por eso deberías quitarle el derecho a votar a los que en algún momento de la vida se sintieron amenazados.
También debería poder votar uno en cualquier sitio cuyos gobernantes afectan en tu vida, caso, por ejemplo de EEUU, que afecta en la vida de todos los ciudadanos del planeta, especialmente en la vida de los ciudadanos tercermundistas. Pero andá a la casa blanca y pedí el derecho. La vida es injusta y poco se puede esperar de ella.