Las vacaciones del desempleado

Y Antonio, marcará el número del señor como se llame y al otro lado del auricular oirá la voz caliente -dígame- de un hombre, preguntará por Amparo y cuando ella se ponga, bufará: "¿Qué haces ahí sola con ese tipo, furcia? ¡Te vas a enterar!". Y Amparo, conteniéndose, para que el señor no lo note, para que no la echen del único trabajo que tiene, le mandará, muy bajito, a la mierda.

Y, pasada la media noche, después de lavar los platos que Antonio no ha lavado, tender la ropa que no ha tendido, hacer las camas que no ha hecho, Amparo, rendida, se acostará... (ir al texto completo)

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