Bésame mucho... ¡y apasionadamente!

El domingo leí en una revista un artículo cero novedoso pero de todos modos muy estimulante sobre los beneficios de los besos apasionados, por supuesto en la boca. Muchos estudios se han realizado al respecto y los resultados son una perfecta excusa para acariciarnos con los labios y la lengua con tal de sentirnos bien, porque entre otras delicias estimulan la parte del cerebro que libera endorfinas -algo así como las drogas naturales del cuerpo- y que nos llenan de sensaciones de bienestar y placer. Además, entre más apasionados y excitantes, más adrenalina libera el cerebro, así que es casi un deporte extremo. También aumentan la presión sanguínea, mejoran el sistema cardiovascular, previenen la caries y mejoran el estado de la piel de la cara. Y por si fuera poco, tienen propiedades analgésicas, así que ante un "me duele la cabeza", nada mejor que un buen aprete, para decirlo en buen tico.

La doctora Helen Fisher, profesora de la Universidad de Rutgers en Nueva Jersey, antropóloga y autora de libros sobre sexualidad, afirma que al besar " una parte del cerebro enloquece y se comporta como si estuviera bajo los efectos de la cocaína". Y es una adicción bastante menos peligrosa, agregaría yo.
Pero es que esto de los besos es asunto serio, ya que otros estudios -de todo hay en la viña del señor- concluyen que un mal beso puede acabar con la pasión de una pareja y hasta con una relación. Al menos así de desprende de una encuesta realizada por la versión española de Match.com, que asegura que "una de cada cuatro personas dejó a su pareja porque no estaba satisfecha con sus besos". Lamentable. Habrá que ponerse las pilas y aprender a besar.

Y aunque todas estas son excelentes razones para darle rienda suelta a la pasión labial, la más importante importante, para mí, es bastante más sencilla: ¡los besos son simplemente deliciosos! Así que ¡a besarse!

Comentarios

Anónimo dijo…
No andes jodiendo con los besos tan temprano pequeña saltamontes

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