Esos silencios...
Hay muchos tipos de silencios, pero entre los más ricos están los silencios cómodos. Son una rara especie, no ocurren a menudo y es indispensable una buena compañía. Por eso son tan confortables. Hay personas con las que no hacen falta palabras y momentos donde incluso sobran. ¡Qué delicia! No tener que pensar en un tema de conversación cualquiera, no recurrir al comentario fácil del estado del tiempo, ni angustiarse cuando "pasa un ángel" y todos -dos o cuántos sean- nos quedamos callados. Me gusta reconocer a los amigos en lo que se dice, pero también en lo que se calla.
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