Mea culpa
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Pocos lo entendieron y eso lo hizo aún más difícil. El llanto fue incontenible durante días y hasta hoy siguen fluyendo las lágrimas muchas noches, mojando la almohada, recordando aquella tarde de pesadilla. Por dentro me carcome la culpa y te pido perdón tantas veces... pero no podés contestarme con tu mirada silenciosa y alegre desde el sofá y de tu cuerpo solo quedan unas cenizas al lado de la chimenea. Odié los comentarios absurdos del tipo: "Era solo un perro", que tanto daño me hicieron, pero amé a quienes entendieron que la relación humano- animal puede convertirse en algo tan cercano y hermoso que la muerte de tu mascota puede doler tanto como la de una persona, y me apoyaron en el duelo. Sé de lo que hablo. He sufrido las muertes de más seres queridos de las que hubiera pensado que enfrentaría a mi edad, y la tuya me dolió tanto como las más difíciles de ellas. Pero lo peor no es la muerte en sí misma, ni tampoco el dolor. Lo peor es la culpa. Y la impotencia. Lo peor no son tampoco las lágrimas, sino las preguntas. ¿Por qué hice esto? ¿Por qué no hice aquello? ¿Cómo no se me ocurrió que podía pasar? Y los "si hubiera" se repiten casi a diario desde hoy hace un año, cuando tuve que soportar uno de los días más tristes de mi vida. No solo no me avergüenzo de confesarlo, aunque quizá algunos de quienes lean este post piensen que ando de dramática, sino que me alegro de poder sacarlo de mis adentros al fin. Una buena amiga me dijo que tenía que escribirle a Pacuare un poema, o una canción, o cualquier pequeño homenaje de despedida y de expiación, algo así como una terapia para empezar a superarlo... pero hasta hoy no había podido hablar de él. Era un perro, pero no era SOLO un perro. Era mi perro, mi amigo, en ese particular y especial tipo de amistad que solo quienes han vivido comprenden. Y este es mi pequeño homenaje, y probablemente, además, mi primer intento serio en 365 días de perdonarme a mí misma por haber provocado el accidente que terminó con tu corta vida. Lo siento tanto... No me acostumbro a tu ausencia. Supongo que por la sencilla razón de que es duro acostumbrarse a la ausencia de aquellos a quienes has querido tanto.
"Hasta que hayas amado a un animal, una parte de tu alma estará dormida". Anatole France.
Comentarios
Un beso
Qué foto tan bonita! y cuánto simbolismo! las huellas las borra la marea y uno sigue caminando... La culpa es la insistencia en poner la huella de nuevo en el mismo lugar que ya no nos lleva a ninguna parte...
Sois gente excepcional! y leyendo textos como este me siento afortunado de que seais mis amigos!
Ojala las lágrimas que calleron al leerlo te liberen un poquito de ese peso, que injustamente, cargas en tu espalda.
Besos y abrazos
He tenido que parar de leer tu relato un par de veces. Se me hacía imposible contener las lágrimas sólo de pensar en lo mal que lo tuviste que pasar.
No te sientas culpable ya que culpa no tuviste. Simplemente piensa en los momentos felices que ese grandillún te hizo pasar.
Un besito muy fuerte
Con un poco de miedo y mucho de emoción te cuento que mañana Marce y yo estrenaremos perrita; es una Shitzu y se llamará Alana. Busqué a alguien con quien compartir mi entusiasmo, y pensé que eras la más indicada. Al leer tu blogcito solo me da envidia de poder amar a Alana de la misma forma en que vos y Ale amaron a Pacuare. Que bueno que pudieron compartir ese sentimiento... Un abrazo.