Mi mamuchis FiftyOne
Una vez más, mamuchis, estoy en chingolandia mientras vos cumplís años... Pero no le echemos la culpa al españolín, ya sabemos que antes del andaluz este también andaba yo rodando por el mundo (de hecho, bastante más, je!). El caso es que de todos modos, hoy un abrazo tuyo sería perfecto. Hace frío y este invierno me mata. Era mejor llamarte desde Montevideo, como en el cumple del 2003, cuando estaba muriéndome en ese calor delicioso del verano suramericano y mi serenata de cumpleaños era bastante más... cálida. Nunca mejor dicho. El caso es que hoy el abrazo de cumple que no pude darte pero que te mando igual, sería una maravillosa forma de reencontrarnos y de sabernos cercanas a pesar de los kilómetros. Y de estar más calientita.
Y bueno ma, ya pasada la media teja, superada la crisis de los 50 (que a vos no te dio) y con una hija con arrugitas en los ojos (demasiado joven, lo sé, pero he vivido mucho...), hoy te dedido este post. Para decirte lo que ya sabés, lo que por dicha ya te he dicho otra veces, pero que nunca está de más: que el 3 de febrero de 1958, mientras el país estaba eligiendo presidente, la mejor abuelita que ha existido no pudo ir a votar, sino que paría con dolor (dios es hombre, ya lo sabíamos) a la mejor mamá del mundo.
Cuando tenga 51 quiero ser como vos: tan radiante, tan feliz, tan fuerte, tan loca, tan segura de vos misma, con tantas ganas de cambiar las cosas. También quiero serlo ahora, pensándolo bien. Eso sí, no quiero ser política, mejor aclaramos por si acaso. En estos 28 añitos en que has tenido la suerte de ser mi mami -la modestia también la heredé- he tenido yo la suerte de que seas mi mejor amiga. Con excepción de ese lapsus catolicus plus tontus que te dio y que fue nefasto, jajaja, gracias a dios prueba superada, sos la persona con la que he podido a lo largo de mi vida hablar de todo. AND I MEAN TODO! Acordate de esas novelas-resumen del día-hablada de paja de madrugada en la cama, con papi con nosotras escuchando, y yo contando mis historias inacabables de amores, desamores, sueños y pesadillas... de la U, de los piercings, de los viajes... Ay esos pleitos de antología que al final las dos sabemos que es porque somos tan parecidas: tan tercas, tan egocéntricas, tan necias, tan yuyos! Esos momentos de tantas cosas lindas que tengo en la memoria y tantas otras que no recuerdo pero que ahí están... Los momentos en que he sido yo la que te ha escuchado. Y los momentos de ahora, los de la distancia, los de extrañarte tanto, los de quererte cerca tantas miles de veces, para contarte cosas del periódico, y de los enanos, y de Ale, y de mis planes, de mis proyectos, de sexo, drogas y rock and roll (sí, con vos se puede hablar de todo... bueno, quizá de drogas no). Te quiero cerca para pasear juntas por Galicia, para hablar de madre a hija (o de hija a madre), para no haber sido a tu lado solo una niña y una jovencita, sino también una adulta. Para mí también es difícil esto de la vida seria sabiéndome tan lejos de tus consejos y de tus palabras... Estos momentos de ahora son los más complicados mami, pero solo me hacen quererte y valorarte más. Y al final, siempre me lo decís, a mí nadie me obliga a estar donde estoy (donde quiera que eso sea), así que tengo que apechugar con mis decisiones... y contentarme con celebrarte el cumple a través de un blog...
Te admiro porque has sigo fuerte y valiente cuando la vida nos dio el peor golpe del mundo, feliz y optimista todo el tiempo, y agradecida cuando esa misma vida ha sido generosa, que lo ha sido también, y a toneladas. Te quiero y te admiro porque demostrás tus sentimientos sin miedo, porque sos espontánea y atarantada, porque no dejás de avanzar, de crecer, de aprender, de buscar y de pelear. Porque cuando tanta gente a los 50 se hunde en la miseria existencial y cree que ya a esa edad no hay ningún horizonte nuevo, vos dibujás nuevas metas por conseguir, caminos por trazar y desbordás una belleza y una vitalidad preciosas.
Gracias por cada momento juntas mamá de los tomates, por todo tu apoyo cuando yo quería hacer cosas tan locas y tan raras que otros papás no hubieran permitido nunca, gracias por estar conmigo siempre, por darme ánimos y fuerzas, por escucharme horas y horas de hablar sin parar y por perdonarme el haber puesto un océano entre nosotras. Ya sabías, mucho antes que yo, que terminaríamos así, pero esto que nos une es más fuerte que todo.
Mi mamuchis fiftyone, te amo con todo mi ser. Cuando tenga tu edad, no solo quiero ser como vos en muchas cosas: también quiero tener una hija que me diga cosas tan bonitas. Weeeeoohhh!
Sapo verde tu yu mi mamuchis fiftyone... y please quedate, por lo menos, otros 51 años conmigo.
Tu negra.
Y bueno ma, ya pasada la media teja, superada la crisis de los 50 (que a vos no te dio) y con una hija con arrugitas en los ojos (demasiado joven, lo sé, pero he vivido mucho...), hoy te dedido este post. Para decirte lo que ya sabés, lo que por dicha ya te he dicho otra veces, pero que nunca está de más: que el 3 de febrero de 1958, mientras el país estaba eligiendo presidente, la mejor abuelita que ha existido no pudo ir a votar, sino que paría con dolor (dios es hombre, ya lo sabíamos) a la mejor mamá del mundo.
Cuando tenga 51 quiero ser como vos: tan radiante, tan feliz, tan fuerte, tan loca, tan segura de vos misma, con tantas ganas de cambiar las cosas. También quiero serlo ahora, pensándolo bien. Eso sí, no quiero ser política, mejor aclaramos por si acaso. En estos 28 añitos en que has tenido la suerte de ser mi mami -la modestia también la heredé- he tenido yo la suerte de que seas mi mejor amiga. Con excepción de ese lapsus catolicus plus tontus que te dio y que fue nefasto, jajaja, gracias a dios prueba superada, sos la persona con la que he podido a lo largo de mi vida hablar de todo. AND I MEAN TODO! Acordate de esas novelas-resumen del día-hablada de paja de madrugada en la cama, con papi con nosotras escuchando, y yo contando mis historias inacabables de amores, desamores, sueños y pesadillas... de la U, de los piercings, de los viajes... Ay esos pleitos de antología que al final las dos sabemos que es porque somos tan parecidas: tan tercas, tan egocéntricas, tan necias, tan yuyos! Esos momentos de tantas cosas lindas que tengo en la memoria y tantas otras que no recuerdo pero que ahí están... Los momentos en que he sido yo la que te ha escuchado. Y los momentos de ahora, los de la distancia, los de extrañarte tanto, los de quererte cerca tantas miles de veces, para contarte cosas del periódico, y de los enanos, y de Ale, y de mis planes, de mis proyectos, de sexo, drogas y rock and roll (sí, con vos se puede hablar de todo... bueno, quizá de drogas no). Te quiero cerca para pasear juntas por Galicia, para hablar de madre a hija (o de hija a madre), para no haber sido a tu lado solo una niña y una jovencita, sino también una adulta. Para mí también es difícil esto de la vida seria sabiéndome tan lejos de tus consejos y de tus palabras... Estos momentos de ahora son los más complicados mami, pero solo me hacen quererte y valorarte más. Y al final, siempre me lo decís, a mí nadie me obliga a estar donde estoy (donde quiera que eso sea), así que tengo que apechugar con mis decisiones... y contentarme con celebrarte el cumple a través de un blog...
Te admiro porque has sigo fuerte y valiente cuando la vida nos dio el peor golpe del mundo, feliz y optimista todo el tiempo, y agradecida cuando esa misma vida ha sido generosa, que lo ha sido también, y a toneladas. Te quiero y te admiro porque demostrás tus sentimientos sin miedo, porque sos espontánea y atarantada, porque no dejás de avanzar, de crecer, de aprender, de buscar y de pelear. Porque cuando tanta gente a los 50 se hunde en la miseria existencial y cree que ya a esa edad no hay ningún horizonte nuevo, vos dibujás nuevas metas por conseguir, caminos por trazar y desbordás una belleza y una vitalidad preciosas.
Gracias por cada momento juntas mamá de los tomates, por todo tu apoyo cuando yo quería hacer cosas tan locas y tan raras que otros papás no hubieran permitido nunca, gracias por estar conmigo siempre, por darme ánimos y fuerzas, por escucharme horas y horas de hablar sin parar y por perdonarme el haber puesto un océano entre nosotras. Ya sabías, mucho antes que yo, que terminaríamos así, pero esto que nos une es más fuerte que todo.
Mi mamuchis fiftyone, te amo con todo mi ser. Cuando tenga tu edad, no solo quiero ser como vos en muchas cosas: también quiero tener una hija que me diga cosas tan bonitas. Weeeeoohhh!
Sapo verde tu yu mi mamuchis fiftyone... y please quedate, por lo menos, otros 51 años conmigo.
Tu negra.
Comentarios