Dos elefantes en mi mesita de noche

Los dos elefantes llegaron a mis manos por caminos distintos, y ellos mismos son esencialmente diferentes. El que sea mi animal favorito no es casual, aunque casual es que de repente mi mesita de noche lo tenga en dos títulos...

El uno, una opera prima con bastante jugo, en la ciudad que más amo en el mundo. Río de Janeiro es una síntesis perfecta y mística de lo que es la raza humana. Siempre lo dije, desde que puse ahí mis pies y mi corazón por primera vez: si unos extraterrestres tuvieran solo 24 horas para visitar la Tierra y llevarse una idea de lo que es... tendrían que conocer Río. Además de los humanos, hay de todo, TODO: montañas, playas, pobreza extrema, opulencia, belleza, muerte y prostitución, en una metrópoli donde se habla uno de los idiomas más bonitos del mundo y además con el mejor de los acentos: el carioca. Así que la novela pintaba bien: Un elefante en una foto de Río en la portada. La verdad, ya iba sugestionada, me tenía que gustar.

El otro, una opera quizá última (dios no quiera, pero a Saramago no se yo si le dará tiempo para mucho más). Con él ya dejé de ser objetiva hace tiempo, no le doy ni tiempo a que publique sus libros. Simplemente lo amo. Sus letras me cautivan, esa forma de escribir sin mayúsculas, sin puntos, sin párrafos, donde cuenta ESAS historias, hace que no pueda parar, que los devore, que me quede dormida con el libro caído sobre el pecho y la luz encendida. Y claro, también, como Río, tiene que ver con ese idioma precioso que es el portugués.

"Los números del elefante" y "El viaje del elefante"... esto va camino a convertirse en una manada fascinante.

Comentarios

Anónimo dijo…
¿Nos dices si te han gustado cuando los acabes? He visto los dos y me han interesado.
Anónimo dijo…
A mi me ha gustado más el de los brasileños ("Los números del elefante") que el de Saramago.
Mechuda dijo…
Y entonces, ¿les han gustado? A mí me gustaron mucho ambos.

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